Hola, soy una mujer como tú.
No soy médico, ni investigadora, ni profesional sanitaria. Soy pedagoga, empresaria y, sobre todo, una mujer que convivió durante casi treinta años con una enfermedad que nadie supo reconocer.
A los 44 años recibí un diagnóstico de endometriosis y adenomiosis. Hasta entonces había normalizado un dolor que nunca fue normal, recorrí un largo camino de infertilidad, pasé por numerosos tratamientos de reproducción asistida y tuve que afrontar uno de los duelos más difíciles de mi vida: aceptar que no sería madre.
Durante mucho tiempo sentí que mi vida estaba en pausa. Todo giraba alrededor del dolor, de las consultas médicas y de una esperanza que parecía alejarse con cada intento.
Pero esta historia no termina ahí.
Cuando dejé de luchar contra lo que no podía cambiar, empecé a preguntarme quién era más allá de la enfermedad y de la maternidad que tanto había deseado.
Y descubrí que todavía quedaban muchos sueños por construir.
Este blog nace para compartir ese camino.
Aquí encontrarás mi experiencia con la endometriosis, la infertilidad y el proceso de volver a encontrarme. Pero también quiero hablar de todo lo que ha llegado después: aprender a escuchar mi cuerpo, descubrir mi lado más creativo, volver a ilusionarme con nuevos proyectos, pintar, aprender fotografía, dedicar tiempo a ayudar a otras personas y encontrar nuevas formas de disfrutar de la vida.
No porque todo sea fácil.
Sino porque creo profundamente que una enfermedad puede cambiar tu camino, pero no tiene por qué impedirte seguir avanzando.
No pretendo dar consejos médicos ni decirte qué debes hacer. Solo comparto mi historia con la esperanza de que, si algún día llegas aquí buscando respuestas, encuentres algo que yo eché mucho de menos durante años: sentir que alguien te entiende.
Si una sola mujer se siente menos sola después de leer estas páginas, este blog ya habrá cumplido su propósito.
Bienvenida.

